Caupolicán Ovalles y el exilio

CAUPOLICAN OVALLES

Caupolicán Ovalles, poeta venezolano. Foto Vasco Szinetar.

Transcurrían los años 60 en Venezuela y, en las calles, jóvenes aprovechaban la noche para pintar dos letras: RR (Rómulo Renuncia), para referirse a Rómulo Betancourt. Se respiraba un clima convulso de intentos de golpe, prohibición de partidos políticos de izquierda (MIR, PCV), movimientos armados, persecuciones, presos y desaparecidos, en un país que apenas comenzaba formalmente una democracia.

Caupolicán Ovalles, quien pertenecía al grupo El Techo de la Ballena, publica en 1962, con un prólogo de Adriano González León titulado “Investigación de las basuras”, Duerme usted, señor presidente?:

 

“Si en vez de llorar
te murieses un día de estos,
                           como una puerca elegante con sus grasas
importadas del Norte,
nosotros,
que estamos cansados
                          de tanta estúpida confesión,
pondríamos a bailar las piedras
y los árboles darían frutos manufacturados.”

Los versos eran flechas venenosas que no solo interrogaban a Betancourt sino que lo ridiculizaban, lo acusaban de corrupto y le deseaban la muerte. Por tal motivo, tuvo que escapar Ovalles a Colombia y ser nuevamente un exiliado, tal como lo fue en España en 1957, luego de huir de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Escapa para salvar su vida, pero lejos de encontrarse seguro vivía temeroso de la persecución oficial, pues el presidente de Colombia de aquellos años, Lleras Carmargo, era cercano a Betancourt. Cuenta su amigo, el escritor colombiano Germán Espinosa Villareal, en sus memorias La verdad sea dicha, que Caupolicán se hacía pasar por oriundo de la costa atlántica de Colombia y que, mediante falsos testimonios, él y otros amigos lo ayudaron a obtener una cédula. Su situación económica en el país vecino era apretada y a pesar de vivir una voraz vida bohemia solía estar deprimido. Tal vez tenga razón Edward Said cuando dice que “el exilio no es nunca un estado satisfecho, plácido o seguro del ser”.

Miyó Vestrini entrevista a Ovalles en 19801 y éste le revela que su obsesión con la historia surge estando en el exilio, que de alguna manera lo impulsó a querer descubrir quién había sido su abuelo y su país. Vestrini lo describe así: “Caupolicán vive obsesionado con la idea de un pasado recapturable. Pero de ninguna manera, aclara, por la memoria de un tiempo perdido”. 

[1] “El acertijo de las dos máscaras”, entrevista a Caupolicán Ovalles incluida en la obra Al filo de Miyó Vestrini, con fotografías de Vasco Szinetar, publicada por Ediciones «Letra Muerta» (2015).

Diosce Martínez

Originalmente publicado en el suplemento Verbigracia, El Universal

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